a por el territorio de ubuvila

Esta reina, siempre soñó, con volver al pasado glorioso donde no había división entre los países, pero su sentido de culpa por la traición de sus antepasados siempre le ha impedido dar el primer paso hacia la unidad.

Se ha convertido en una reina triste y apática, siempre más pendiente de las fantasías de sus sueños que de las necesidades de su propio país.

Cuenta su historia que Ubuvila y Donogha eran un matrimonio que vivía en el viejo reino de la costa, las peleas y desacuerdos que mantuvieron durante todo su matrimonio venían dados por sus caracteres completamente diferentes, mientras Ubuvila era una tremenda perezosa, Donogha poseía un temperamento fogoso; de modo que si bien el alimento y el combustible eran a menudo escasos las palabras de reproche eran frecuentes.

Un hermoso día de verano, Ubuvila estaba sentada junto al hogar, cuando Donogha entró con la caza que había hecho en el bosque, y tuvieron una disputa por su holgazanería, puesto que en la casa no había leña para calentar la cena. Ubuvila fue al bosque en busca de combustible, mientras rezongaba por las palabras de su marido, fue recogiendo un haz de ramas, sobre las que se sentó después de amarrarlas para quejarse a su gusto de su mala suerte, de su pobreza y de su marido gruñón.

Cuando estaba lamentándose, apareció como de la nada un duende que intentó animarle y para ello decidió concederle dos deseos, aconsejándole que antes meditara con calma y profundidad qué era lo que iba a pedir.

Ubuvila dio las gracias al duende y tras cargar la leña sobre sus espaldas, se encaminó trabajosamente a su casa, pero el peso y el ol­vido de las recomendaciones del duende le hicieron exclamar: «¡Oh, si este maldito haz de leña me transportara a mí en vez de transportarlo yo a él!» Instantáneamente, se vio a horcajadas sobre la leña, que usaba los extremos de sus ramas como pies, con lo que al poco rato llegó ruidosamente a la puerta de su casa.

La perezosa Ubuvila le contó a su marido su buena suerte, diciéndole que le quedaba un deseo aún. Sin embargo, este comenzó a llamarle boba, y a insultarla por haber desechado su buena suerte de manera tan simple. Irritándolo de tal manera que Ubuvila perdió la paciencia y exclamó: «¡Ojalá nos separara toda la extensión del Territorio!». Según lo dijo, su marido y su cabaña aparecieron en un lugar llamado La Separación de Donogha en el extremo mismo del territorio, y ella, en el sitio llamado desde entonces Trono de Ubuvila.

Nunca volvieron a verse o a saber el uno del otro.

 El país de Ubuvila, es un rico territorio costero donde se encuentra el mayor  puerto de la región en cuya boca   está el faro "Luz de las naciones" quién consiga tener ese faro, conseguirá dominar el país, pero eso será más adelante, ahora debes prepárate superando la siguiente misión.

Situando la Doctrina Social de la Iglesia en el mundo actual:

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La posesión de "luz de las naciones"

"Luz de las Naciones, es la puerta al antiguo Reino de Evagrio, gracias a su luz, los navíos podían llegar a buen puerto, en uno de los tramos marítimos más peligrosos de una costa, igual de hostil que hermosa, que ha visto morir a cientos de marinero.

Cuenta la leyenda que fue el legendario Abuelo de Evagrio, apodado “Juan el Farero” Estaba locamente enamorada de su amada Amalia, a quien su padre la hizo partir a tierras lejanas. Juan, pensó en morir cuando la vio partir aquella mañana. No pudo dormir en días, comer, trabajar, nada podía hacer. El dolor por su marcha era insoportable. Pasaba el tiempo y su tristeza no menguaba. La idea de matarme le persiguió por un tiempo más no tuvo el valor de hacerlo.

Hasta que un día, conversando con su padre, le dijo algo que le conmocionó: “Si quieres algo, lucha por ello, nadie lo hará por ti. La felicidad depende de uno mismo”.

Esa frase cambió su vida. Sintió como las fuerzas regresaban, la alegría, las ganas de vivir. La decisión estaba tomada. Iría a buscarla.

Una noche de verano partió de la capital, sin saber a dónde dirigir su búsqueda, al cabo de unos meses llegó a la costa y se enteró por las habladurías locales, que una enorme serpiente con dos cabezas habitaba en la cercanía del mar impidiendo a cualquier barco acercarse sino quería ser devorado.

Juan ante el miedo a perder a su amada luchó con el temible reptil y tras haber derrotado a la serpiente de dos cabezas, hizo con sus ojos, la luz de este mítico faro, para alumbrar en las oscuras noches y en las mañanas de niebla y temporal al barco en el que viajaba su amada de regreso al hogar.

Lo cierto es que quién posea el faro podrá conseguir desembarcar sin problemas y tomar posesión del reino.

Para tomar el faro será necesario realizar el siguiente reto.

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Ver juzgar actuar
Analizar un problema con el método ver juzgar actuar
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