reconquistando el condado de gier

A diferencia de todas las monarquías que habían gobernado las naciones desde el comienzo de los tiempos, lo que en el Condado definía la influencia de un individuo en los asuntos del Estado era más la cantidad de oro que poseía que su linaje.

Gier, un personaje que había servido en antaño a Egravio, al que había traicionado se escondió en el Condado y comenzó a acumular su fortuna organizando un servicio de bomba de agua que sólo apagaba un fuego si recibía la remuneración de antemano. Si el propio amo no pagaba y el edificio quedaba destruido por el incendio, Craso adquiría las ruinas por una fracción del valor del edificio destruido. De este modo consiguió gran numero de propiedades que restauró y alquiló por cifras elevadas. Además, Gier prestaba dinero a interés y consiguió ser dueño de minas de plata y, explotaciones agrícolas y gran número de esclavos. Instruyó incluso a algunos para convertirlos en lectores, camareros y cocineros. Los grandes beneficios proporcionaba a Gier toda esta riqueza le permitían sobornar a funcionarios para adquirir a precios muy bajos propiedades confiscadas.

De esta forma fue prosperando hasta conseguir ser el jefe del Condado.pero Gier se hallaba dispuesto a demostrar que era algo más que un acaparador de riquezas y que, como Egravio, podía llevar a la victoria a sus soldados.

Por ello emprendió una guerra contra Türelem pero el pueblo de Türelem aprovechó la rapidez de su caballería y la destreza de sus camelleros para obtener una rápida victoria, destruyendo el ejercito de Gier quién tuvo que huir para salvar su vida.

Cuenta la leyenda que un día un granjero salió del bosque y llegó al claro que estaba en el linde de la maleza. En aquella soledad encontró al anciano Gier que tiritaba lastimeramente. Sólo una harapienta capa le cubría el cuerpo del crudo frío invernal. Sus cabellos grises estaban” insertados como plumas alrededor de la cabeza, y su barba era larga y desaliñada. Con manos trémulas se secó las lágrímas, pero siguió gimiendo.

El buen granjero se apiadó de él y le dijo, bondadosamente:

-Dime, amigo mío, ¿qué te sucede?

-¡Algo terrible! ¡Espantoso! -exclamó el viejo, entre sollozos- Después de la batalla, vendí mi casa, mis tierras y todo lo que tenía, y oculté en este agujero el oro que me dieron por ellos. Y ahora, ha desaparecido …, desaparecido …, ¡desaparecido!

Y, nuevamente, las lágrimas le resbalaron por las mejillas.

-Temo que estás sufriendo el castigo del avaro -dijo sabiamente el granjero-. Has permutado tus cosas buenas y útiles por un montón de oro inservible, que no puedes comer ni usar como ropa. ¡Aquí tienes! -agregó-. Mira esta piedra. ¡Entiérrala y piensa que es tu pedazo de oro! ¡Nunca notarás la diferencia!

Y el granjero siguió su camino, abandonando al lloroso viejo.

Pero Gier seguía pensando en volver a su esplendoroso pasado y vengar su derrota.

Por eso debes de estar atento y prepararte mediante la siguiente misión.

misión

Encontrando la cueva del cofre de oro